Aranjuez es tierra de reyes, jardines… y también de sabores. Esta es la cocina que sale de su vega —fresas, espárragos, perdiz y cordero— y cuándo merece la pena venir a probarla.
Una cocina que refleja la historia de la ciudad
La riqueza de su vega y una tradición agrícola que viene de los huertos reales han convertido a esta ciudad madrileña en un referente gastronómico. Aquí la huerta no es un adorno: es lo que ha dado de comer a Aranjuez durante siglos, y se nota en la carta de cualquier restaurante del casco.
Las fresas y los espárragos de Aranjuez
Las fresas, dulces e intensas, y los espárragos, tiernos y sabrosos, son los productos estrella de la huerta arancetana. Su temporada va de la primavera al inicio del verano, y es cuando mejor se comen: en los restaurantes del centro, en el Mercado de Abastos o en los puestos de la carretera.
Consejos para disfrutar de la gastronomía local
- Aprovecha las jornadas gastronómicas que se celebran en primavera y otoño.
- Visita el Mercado de Abastos, donde encontrarás producto fresco de temporada.
- Reserva mesa los fines de semana de primavera: es cuando más gente viene a comer fresas.
- Combina la comida con un paseo por los jardines o un recorrido por el casco histórico.
Platos tradicionales que no puedes perderte
- Perdiz estofada, plato histórico vinculado a la realeza y a las cacerías del Real Sitio.
- Cordero asado, cocinado lentamente al estilo tradicional.
- Tapas en la Plaza de San Antonio, perfectas tras una mañana de visita.
Vinos y dulces locales
La comida se completa con vinos de la Denominación de Origen Vinos de Madrid, que maridan bien con carnes y guisos. Para los más golosos, nada como unos fresones con nata o la repostería artesanal de Aranjuez.
Cuándo venir a comer a Aranjuez
La primavera es la mejor época: coincide con la fresa y el espárrago, con las jornadas gastronómicas y con los jardines en su mejor momento. El otoño es la otra buena fecha, más tranquila, con la caza y los guisos asentados en las cartas.
Conclusión: La gastronomía de Aranjuez es una experiencia que va más allá del simple hecho de comer. Es tradición, cultura y sabor en cada plato, un motivo más para visitar esta ciudad única.
Y si vienes a pasar el día, el Chiquitrén turístico es la forma más cómoda de conocer los inmensos jardines reales y el centro histórico antes o después de sentarte a la mesa.